Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH

Este veinticinco de julio nuestro pueblo no tiene nada que celebrar.
En todo caso, adquiere más relevancia que nunca, que fue el 25 de julio de 1898 cuando Puerto Rico fue invadido y tomado como botín de guerra por las fuerzas armadas estadounidenses,en el marco de la Guerra Hispano-cubano-americana.
A partir de entonces—hace 118 años— hemos sido sometidos a la dominación colonial que nos ha conducido a la profunda crisis económica y social que enfrentamos en la actualidad.
El fracaso estrepitoso del ELA, criatura del Congreso de Estados Unidos establecida el 25 de julio de 1952, es el fracaso del colonialismo que sólo se resuelve con la recuperación de nuestra soberanía nacional, que nos permita decidir libremente nuestro destino.
Como si fuera poco, ahora nos imponen una Junta de Control Fiscal, que para todos los efectos tiene consecuencias y propósitos dictatoriales, encaminada a empobrecer aún más a nuestro Pueblo.
Hace treinta y ocho años, el 25 de julio de 1978, los jóvenes independentistas Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví fueron asesinados por miembros de la Policía de Puerto Rico, en el Cerro Maravilla. Ese hecho espantoso lo recordamos con gran estremecimiento.
Definitivamente, el 25 de julio no hay nada que celebrar; hay mucho que denunciar.
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