27 de junio de 2025
El 13 de junio de 2025 pasará a la historia como la fecha en que Israel realizó el más mortífero ataque al presente contra la República Islámica de Irán. Su objetivo, conforme a las autoridades israelíes, fue destruir las capacidades de Irán para el próximo desarrollo de armas nucleares. En el ataque, Israel puso también en práctica la táctica utilizada meses antes contra Hezbolá en el Líbano, consistente en neutralizar los mandos militares de las Fuerzas Armadas de Irán, así como el asesinato de importantes científicos vinculados con la investigación y el desarrollo nuclear de Irán. La respuesta militar de Irán no se hizo esperar, lanzando en días consecutivos oleadas de misiles de distinta potencia y el uso de drones contra objetivos militares ubicados dentro del Estado de Israel.
Cuando se iniciaron las operaciones militares de Israel contra Irán, venían desarrollándose conversaciones entre representantes iraníes con representantes de Estados Unidos relacionados con un acuerdo en torno al uso de la energía nuclear por parte de Irán con fines civiles y detener o controlar el proceso de enriquecimiento de uranio que permitiera el desarrollo de una bomba o múltiples bombas nucleares por parte de Irán. El ataque israelí a Irán fue visto como una acción unilateral e intencional de Israel de descarrilar las conversaciones para un acuerdo entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán.
El sábado 21 de junio, en momentos en que el propio presidente de Estados Unidos había concedido a Irán el plazo de dos semanas para fijar su posición con relación al acuerdo diplomático perseguido por Estados Unidos para el desarrollo por parte de Irán de su programa nuclear con fines civiles, se produjo un traicionero ataque militar contra tres instalaciones nucleares en territorio iraní. Lo anterior, repetimos, fue tan sólo dos días después de Donald Trump haber transmitido su propuesta de dos semanas como plazo.
Bajo la “Operación Martillo de Medianoche”, fueron atacadas las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán. La operación conllevó el uso de 125 aeronaves, incluyendo 7 aviones B-2, capaces de transportar cada uno dos bombas GBU-57A/B. Estas bombas se lanzan desde una altura de12 kms. Cada una tiene un peso de 13,600 kgs., (aproximadamente 30 mil libras), miden 6.25 metros de largo, logran penetrar hasta 60 metros de profundidad, y cuando detonan, explotan 2,400 kgs. de explosivos. Se trata de la bomba más destructiva no nuclear en el arsenal de Estados Unidos. Simultáneamente, los ataques incluyeron también el lanzamiento de unos 30 misiles crucero lanzados desde plataformas navales ubicadas en submarinos nucleares en las inmediaciones del Golfo Pérsico.
A raíz del ataque, Irán ha denunciado a través de su Cancillería que Estados Unidos había violado la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Este último no prohíbe el desarrollo y uso de la energía nuclear con fines civiles. También requirió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Conforme a la Carta de la ONU, el Consejo de Seguridad es quien único puede decidir y autorizar el uso fuerza militar contra un Estado miembro de la ONU por parte de los países miembros de la organización.
Irán catalogó la operación de Estados Unidos como una acción de guerra contra su país, indicando que respondería oportunamente. Entre las posibles respuestas por parte de Irán se encontraban la continuación de los ataques a Israel; bombardear instalaciones militares de Estados Unidos en la región, donde Estados Unidos tiene desplegados alrededor de 40 mil efectivos, dispersos en distintas bases militares; y el bloqueo de la navegación marítima en el Estrecho de Ormuz, lugar por donde transita más del 35% del petróleo y gas natural a Occidente.
De acuerdo con declaraciones hechas por funcionarios del gobierno iraní, las instalaciones nucleares atacadas por Estados Unidos habían sido evacuadas de manera anticipada, así como trasladas a lugares ocultos las reservas de uranio reducido. Indicaron, además, que los daños ocasionados podrían ser reconstruidos. Irán cuenta, además, con otras facilidades nucleares.
Las tres instalaciones atacadas por Estados Unidos, como indicamos, son tan solo parte de otras instalaciones nucleares en Irán, algunas de ellas catalogadas como secretas. Si bien Trump ha urgido a Irán a no tomar represalias por los ataques perpetrados por su gobierno, el gobierno iraní indicó que se reservaba el derecho a responder dicha agresión, la cual consideró “ilegal y criminal.” Lo anterior incluye respuestas militares directas contra objetivos específicos, ciberataques, ataques contra objetivos e infraestructura civil al interior de Israel y otras localidades en el Medio Oriente y otras modalidades de guerra irregular.
En efecto, días después Irán lanzó un ataque contra instalaciones militares estadounidenses en Iraq y Qatar. No está de más señalar que ya, a la altura de 2009, Rusia, Irán y Qatar, en conjunto, producían el 54.1% del gas natural en el mundo. Entre los principales productores individuales de gas natural se encontraban entonces: Federación de Rusia (24.3%); República Islámica de Irán (17.3%); Qatar (12.5%), Estados Unidos (5.3%) y Arabia Saudita (4.2%).
Indica BBC Mundo que el jefe del Estado Mayor del ejército iraní en funciones, Abdolrahim Mousavi, “emitió un comunicado en el que afirmó que Washington abrió la posibilidad de que sus fuerzas tomen ‘cualquier acción’ contra las tropas estadounidenses. Y añade que Irán ‘nunca cederá’.
Indica, además, BBC Mundo que, en otra advertencia, “el portavoz de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Ebrahim Zolfaghari, indicó que Estados Unidos “entró directamente’ en la guerra y ha violado el ‘suelo sagrado’ de Irán”, añadiendo que Estados Unidos “enfrentará "graves, lamentables e impredecibles consecuencias" mediante "operaciones poderosas y selectivas".
En una declaración poco discutida en las redes sociales, el expresidente de la Federación de Rusia, Dmitri Medvédev, persona de línea dura dentro del gobierno de la Federación de Rusia, sugirió la posibilidad de que países que poseen armas nucleares entreguen Irán este tipo de armamento.
La respuesta de Donald Trump fue que tal tipo de comentario no se debe tomarse a la ligera, advirtiendo que “el equipo más fuerte y mejor” que tiene su país, está 20 años más avanzado que el resto de los países, refiriéndose con ello, a sus submarinos nucleares. Como indicamos, en los ataques contra instalaciones nucleares iraníes, Estados Unidos lanzó desde estos submarinos 30 misiles Tomahawk, los cuales, indica el presidente estadounidense, dieron en los blancos seleccionados.
De acuerdo con BBC News, los ataques a las instalaciones nucleares de Irán no han logrado destruir su programa, aunque lo hayan retrasado algunos meses. Así lo indica una evaluación preliminar el Pentágono, ello a pesar de que Trump afirma la destrucción total de las facilidades nucleares de Irán. De hecho, han surgido distintas posiciones al respecto por parte de diferentes entidades de inteligencia en el gobierno de Estados Unidos. Se indica que si bien hubo destrucción de facilidades en la superficie y algunos daños en la infraestructura, las facilidades ubicadas a gran profundidad no fueron afectadas. Las facilidades atacadas habían sido evacuadas previo a los ataques.
Es importante destacar que si la capacidad de inserción de las bombas GBU-57 A/B tienen la capacidad de penetración de hasta a 60 metros de profundidad, facilidades construidas por Irán a una profundidad de 500 metros, si bien pueden haber causado graves daños en la superficie y hasta el nivel de penetración, parte importante del complejo desarrollado por Irán podría haber resultado no afectado o destruido en el ataque.
De acuerdo con voceros iraníes, en los ataques llevados a cabo por Israel y Estados Unidos, al menos 630 iraníes han muerto y 4,800 resultado heridos. De éstos, 86.1% fallecieron en el lugar donde fueron alcanzados por las bombas lanzadas y 13.9% fallecieron en las instalaciones hospitalarias a las cuales fueron llevados.
En medio de esta situación y luego de una llamada “guerra de12 días”, a instancias de Trump, Israel e Irán acordaron un frágil alto al fuego. Ambos países, sin embargo, se han acusado respectivamente de no respetar el mismo. En medio de la crisis y de amenazas recíprocas, ambos países han expresado satisfacción por el desarrollo de su respuesta militar frente a cada uno de ellos considerándose vencedores. Irán ha señalado que ha terminado la guerra con Israel, afirmando que nunca fue su propósito construir bombas nucleares. Israel sostiene que los daños causados a la capacidad de Irán de construir una bomba nuclear completa su objetivo inmediato contra el programa nuclear de dicho país. Por su parte, Trump ha indicado que gracias a lo que describió como la “destrucción total” de las tres instalaciones bombardeadas, había eliminado el potencial de Irán de construir una bomba nuclear. Como parte de su discurso triunfalista, Trump afirma haber conseguido la paz. Con un dejo de fanfarronería indica, que ahora “China podrá volver a comprar petróleo iraní”.
El Jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir expresó “que el ejército—en referencia a las Fuerzas de Defensa de Israel-- vuelve a centrar su ofensiva en la Franja de Gaza tras entrar en una nueva fase con Irán ‘basada en los logros de la actual’, tras entrar en vigor el alto al fuego entre ambas partes después de 12 días de guerra.” De hecho, algunos medios indican que Hamás ha aprovechado el momento para retomar alguna presencia abierta en Gaza, incluyendo operaciones contra las tropas de Israel.
De manera interesante, sin embargo, el militar indicó que su país había “concluido una fase significativa de su campaña con Irán, asegurando que han retrasado el proyecto nuclear iraní y su programa de misiles”. Tal expresión lo que es un reconocimiento implícito de que la capacidad nuclear de Irán no ha sido destruida.
Contrario al discurso anterior a los ataques, donde Donald Trump afirmaba que Estados Unidos no procuraba la sustitución del gobierno de Irán, ahora aboga por el derrocamiento de dicho gobierno con miras a instalar allí al hijo del depuesto Shá de Irán por la revolución islámica en 1979, Mohamed Reza Pahlavi. Su sucesor, el príncipe también llamado Reza Pahlavi, nacido el 31 de octubre de 1960, reside desde hace décadas en Estados Unidos. Se considera como favorito del gobierno estadounidense para regir los destinos de Irán una vez se produzca el cambio de gobierno que Estados Unidos persigue. Indicando que no busca restaurar la monarquía sino conformar un “estado secular y democrático”, Reza Pahlavi ha urgido al ejército y la policía de Irán, a junto al pueblo, derrocar el actual gobierno.
La República Islámica de Irán surge tras el derrocamiento del Shá de Irán en enero de 1979 por una revolución inspirada por el Ayatola Ruhollah Jomeini, símbolo de la resistencia iraní, entonces exiliado en Francia.
Su estructura de gobierno la conforma hoy un “Consejo de Guardianes”, el cual es el máximo cuerpo político consagrado en la Constitución del país.
Existe un “Líder Supremo”, responsable del cumplimiento de las políticas generales de la República, quien también es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y de la seguridad del Estado. Es nombrado por un “Consejo de Expertos”, compuesto por 86 religiosos. El “Consejo de Guardianes”, también conocido como “Cuerpo de Guardianes de la República”, lo integran doce (12) teólogos, seis (6) nombrados por el “Líder Supremo” y otros seis (6) nominados por el Parlamento y nombrados por el Poder Judicial.
El presidente del país es la segunda persona de mayor rango después del “Líder Supremo”. Todos los candidatos a la presidencia del país deben tener el visto bueno del “Consejo de Guardianes” previo a formalizar sus candidaturas.
El parlamento, conocido como “Asamblea Consultiva Islámica”, lo integran 290 diputados. Toda ley aprobada por el parlamento, tiene que ser ratificada por el “Consejo de Guardianes” y el presidente del Tribunal Supremo y el Procurador General de Justicia lo designa el “Líder Supremo”.
Ciertamente se trata de un modelo ajeno y posiblemente muy distante, de lo que son nuestras instituciones. Sin embargo, independientemente a sus diferencias con los que son los modelos parlamentarios o presidenciales en Occidente, no por ello deja de ser una estructura de gobierno teocrático “dentro” y no “fuera” de la Ley Islámica.
La República Islámica de Irán es un país grande, de hecho, es el octavo a escala planetaria. Cuenta con una población que sobrepasa los 88 millones de habitantes. Tiene fronteras terrestres con Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, Iraq, la República Islámica de Paquistán, Turquía y Turkmenistán; tiene también fronteras con el Mar Caspio, la Federación Rusa y Kazajistán; y mantiene límites marítimos en el Golfo Pérsico con al menos seis (6) monarquías pro occidentales del Medio Oriente, que además responden confesionalmente a una corriente religiosa dentro del Islán distinta a la chiita de la nación persa, a saber: Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán, para un total de 16 espacios fronterizos.
Conforme lo dispone el Artículo 44 de la Constitución de Irán, su economía se sostiene básicamente a partir de tres sectores: las empresas propiedad del Estado, las empresas cooperativas y las empresas privadas. Aquellas empresas básicas de las cuales depende el país, son controladas por el Estado, incluyendo las que producen el petróleo y sus derivados y las empresas de gas natural. Con el desarrollo de la infraestructura propuesta, si se mantiene el cumplimiento con los términos de la Constitución, podríamos asumir que gran parte de la nueva infraestructura de Irán estaría en manos del Estado.
Las pretensiones de Donald Trump han recibido respuesta de parte de las autoridades iraníes. De acuerdo con su máximo dirigente, al momento, Irán disfruta de su “momento brillante en la relación de su gobierno con el pueblo.”
Israel ha indicado que desde que comenzó su operación militar contra la República Islámica de Irán, ha llevado a cabo acciones contra 900 objetivos en dicho país; ha asesinado 11 científicos y 30 funcionarios de seguridad, incluyendo tres altos mandos militares. De acuerdo con declaraciones de su Ministro de Defensa, no tuvieron la oportunidad de matar al Líder Supremo, el ayatola Alí Jamenei, pero que si hubieron podido, así lo hubieran hecho.
El escenario sigue muy fluido. Irán ha indicado que en estos momentos no regresará a la mesa de negociación con Estados Unidos. Habrá que esperar los nuevos desarrollos de este conflicto que no acaba.
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