20 de mayo de 2026
Los desarrollos recientes en las amenazas de Donald Trump y su pandilla contra la República de Cuba se tornan cada día más peligrosas. En enero de 2026, Trump emitió una Orden Ejecutiva declarando una llamada “emergencia nacional” ante una alegada “amenaza inusual y extraordinaria” de Cuba contra Estados Unidos. A partir de entonces, las sanciones económicas contra el hermano país son cada vez más fuertes, procurando así estrangular la voluntad de resistencia del pueblo cubano. Lo anterior incluye la prohibición a terceros países de negociar la entrega de petróleo a Cuba.
Las nuevas sanciones anunciadas esta semana incluyen el bloqueo de bienes e intereses, así como llevar a cabo transacciones comerciales contra distintos funcionarios del gobierno y de las fuerzas armadas de Cuba. Se trata del Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Juan Esteban Lazo; del Ministro de Energía, Vicen de la O Levy; de la Ministra de Justicia, Rosabel Gamón Verde; de la Ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín; del Jefe del Servicio de Contrainteligencia Militar, José Miguel Gómez Vallín; del Jefe del Ejército Central, Raúl Villar; del ex vice primer ministro y dirigente del Partido Comunista de Cuba, Roberto Tomás Morales Ojeda; y del General del Cuerpo del Ejército, Joaquín Quintas Sola.
Se señala, además, la intención del gobierno de Estados Unidos de radicar cargos por asesinato contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, por el derribo de dos avionetas y la muerte de sus tripulantes el 24 de febrero de 1996 cuando fue Ministro de Defensa y Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Es de rigor señalar que en la página electrónica CUBADEBATE, se indica que el 19 de mayo del corriente, el Archivo de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés), hizo público informes de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) donde se advertía, meses antes del derribo de las avionetas, que los vuelos de la organización Hermanos al Rescate incursionando en el espacio aéreo de Cuba, podían derivar en el incidente que eventualmente lleva a derribo de tales aviones. Otras fuentes identifican al menos 25 violaciones del espacio aéreo cubano efectuadas entre 1994 y 1996 por parte de la organización Hermanos al Rescate.
Despierta curiosidad la visita de la pasada semana a Cuba del Director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, John Ratcliffe, para reunirse con distintos funcionarios del gobierno cubano, incluyendo a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien previamente se ha reunido con el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La política de la Administración Trump hacia Cuba no se trata ya de un bloqueo selectivo contra la economía del país, sino que cada día se dan pasos de avance en lo que Estados Unidos considera es forzar un cambio de gobierno y de sistema político en Cuba.
Como es de esperar de cualquier país que es amenazado con una intervención militar, que Cuba haya ido tomando aquellas medidas a su alcance dirigidas a enfrentar el reto también es de esperar.
Desde hace ya varios meses, incluyendo antes de la emisión de la Orden Ejecutiva de Trump de enero de 2026, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, tomando en serio las amenazas contra el país, junto a las del Ministerio del Interior, de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y de las milicias territoriales organizadas para la defensa de la población, han venido ejercitando los mecanismos y coordinaciones necesarias para, en forma integrada, a la hora de la hora, estar en condiciones de desarrollar la resistencia popular a través de la guerra de todo el pueblo.
Una de las medidas dadas a conocer en los pasados días son los pasos dados por la Revolución para la preparación de la población civil no combatiente en tales circunstancias, es decir, la protección de las familias ante una eventual agresión militar. En un documento elaborado por el Estado Mayor de la Defensa Civil, se han elaborado recomendaciones ante tal eventualidad. El documento “está dirigido a la población que no estaría convocada a integrarse a la defensa territorial como niños, mujeres embarazadas, adultos mayores o personas con discapacidad y apela a la experiencia del pueblo cubano en el manejo de desastres naturales como ciclones o inundaciones.”
En Cuba, todo joven, sea varón o hembra, viene obligado a prestar servicio militar a partir de los 17 años. La Constitución de Cuba establece en su Artículo 65:
“La defensa de la patria socialista es el mayor honor y el deber supremo de todo ciudadano cubano.”
De lo anterior se desprende que todo joven cubano mayor de dicha edad tiene un mínimo de preparación militar para el cumplimiento de este “deber supremo”. Son miles los jóvenes cubanos que al presente se han incorporado a los planes de defensa del país ante una eventual agresión militar.
De acuerdo con un reportaje de Rusia TV, el documento “exhorta a las familias a preparar la protección de sus miembros, sus mascotas y animales de crianza, y sus medios económicos”, como también “conocer las orientaciones de los consejos de defensa en su zona y acatar disciplinadamente las recomendaciones de seguridad emitidas por las autoridades territoriales.”
Dentro de la doctrina de “guerra de todo el pueblo”, Cuba ha organizado desde el inicio mismo del triunfo de la Revolución, los llamados “Comités de Defensa de la Revolución” (CDR). Se trata de una organización de la cual participan, calle por calle, manzana por manzana, barrio por barrio, los ciudadanos. Su función, entre otras, es atender las situaciones particulares de cada vecindario; así como identificar a los desafectos o contrarrevolucionarios potencialmente considerados como ”quintas columnas”, ello en referencia a la experiencia de la Guerra Civil Española, quienes desde el interior de las ciudades y pueblos, jugaron un papel desestabilizador contra la República.
También los CDR son estructuras de apoyo civil a situaciones en las que el país deba enfrentar una agresión; o en situaciones en que el país es víctima de desastres naturales, como son los huracanes u otros eventos. Los CDR y las milicias territoriales son instancias llamadas a funcionar en conjunto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior para enfrentar las amenazas a la Revolución.
Entre las instrucciones impartidas a la población en el documento antes indicado, se hace un llamado a que en cada casa o residencia toda familia prepare, en lo posible, una mochila que incluya: alimentos no perecederos, agua potable, medicinas, radio de baterías, documentos de identificación, linternas, velas, fósforos e incluso, juguetes para niños. En caso de un ataque aéreo, la directriz recomienda dirigirse a lugares más seguros como son los sótanos, semisótanos, túneles, zanjas profundas, así como evitar contactos con cualquier objeto sospechoso. De no haber condiciones para acceder a un lugar seguro, el documento recomienda evitar sitios abiertos como calles y plazas. En caso de bombardeos, para evitar o reducir los efectos de las ondas expansivas de las explosiones, el documento recomienda a las personas tenderse boca abajo, proteger la cabeza y abrir la boca.
La instrucción propone que toda familia prepare un botiquín de primeros auxilios que incluya: agua potable, analgésicos, antihistamínicos, antisépticos y apósitos (gasas, parches o espumas para la protección de heridas). También recomienda familiarizarse con el manejo preliminar de atender heridas, evitar o detener sangrados y atender fracturas.
Cada mes el discurso agresivo contra Cuba ha sido más acentuado. Como parte de éste, su presidente, Donald Trump, ha indicado que, una vez se concluya la guerra contra la República Islámica de Irán, el siguiente gobierno en turno para una agresión sería Cuba.
Además de la posible acusación y radicación de cargos criminales contra el expresidente cubano, Raúl Castro Ruz ya indicada, se ha mencionado directamente por Trump el desplazamiento frente a las costas de Cuba del más grande y moderno portaviones de la armada de Estados Unidos, el USS Gerald Ford. Hay quienes en su locura o desenfreno hablan, entre otros aspectos, de aplicar contra el dirigente cubano la misma receta que se aplicó contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su esposa. También mencionan posibles desplazamientos armados contra territorio cubano desde la instalación naval de Guantánamo; el uso de bombardeos de precisión contra objetivos de infraestructura civil y militar; el recrudecimiento de sanciones; e incluso, de operaciones en tierra contra Cuba.
A lo anterior se suma la campaña mediática contra Cuba exaltando el alegado peligro que representa el país para Estados Unidos. Recientemente la publicación electrónica Axios, señala lo siguiente:
“Cuba ha adquirido más de 300 drones militares y recientemente ha comenzado a discutir planes para utilizarlos en un ataque contra la base estadounidense de la Bahía de Guantánamo, buques militares estadounidenses, y posiblemente, Cayo Hueso (Florida), a 90 millas al norte de La Habana.”
En su línea discursiva, el medio habla de ataque “inminente”. De acuerdo con Axios, un “alto funcionario de inteligencia” señaló que era hora de “subir la apuesta con respecto a Cuba, de presentar a la pequeña nación caribeña como una amenaza, con el fin de justificar un ataque militar.”
Desde el triunfo de la Revolución Cubana y más aún, dentro de su definición como “socialista”, Cuba no ha llevado a cabo en suelo estadounidense ningún acto de agresión contra dicho país. Lo mismo, sin embargo, no puede ser dicho por Estados Unidos respecto a Cuba. Está documentada, entre otras, la cantidad de agresiones de todo tipo, dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos; el montaje de un desembarco anfibio para derrocar el gobierno cubano en Playa Girón; el financiamiento de esfuerzos de bandas insurgentes en el interior del país; ataques por medio de lanchas rápidas y aviones contra Cuba; la promoción de guerra mediática contra dicho país; daños a la producción agrícola y agropecuaria; y claro está, la imposición de un bloqueo comercial y económico que ya extiende por más de sesenta años. La enumeración de actos hostiles por parte de Estados Unidos contra el gobierno de Cuba y su Revolución va mucho más allá.
Ahora, dentro del contexto del alegado ataque por drones contra Estados Unidos, se añade como mecanismo para crear un sentido de urgencia entre la población estadounidense atacar ya a Cuba. La identificación de que los drones serían de fabricación iraní, a lo que se suma la alegada presencia de asesores iraníes en Cuba es parte del libreto. No faltaría también dentro del contexto de esta guerra mediática, que acusen a Cuba de tener presente armamento y asesores de la República Popular Democrática de Corea o de la Federación de Rusia o de la República Popular China. Después de todo, este tipo de campaña ya la desarrollaron durante la Guerra Fría en el contexto de la llamada expansión del comunismo en nuestro Hemisferio.
Cuba tiene el derecho a defenderse en caso de una agresión por parte de Estados Unidos. En qué consistiría tal defensa, está en la gravedad de la agresión y la urgencia del sentido de sobrevivir en defensa de la soberanía del país. En tal contexto, que tan lejos pueda llegar la defensa de la soberanía nacional por parte de Cuba, estaría en proporción directa del ejercicio de las amenazas que hoy se formulan y su eventual ejecución. Lo deseable es que tal escalada nunca se produzca, y más aún, que las diferencias entre ambos países se canalicen por la vía diplomática para su eventual solución.
A diferencia del caso de Venezuela, en Cuba no hay organizaciones de la oposición que puedan presentar una opción al gobierno revolucionario. Tampoco hay un partido político que pueda representar para Estados Unidos una opción viable alterna. En Cuba, además, el nivel de conciencia antiimperialista promedio del ciudadano es superior al venezolano, lo que ante una agresión plantea una capacidad de resistencia popular distinta a la venezolana. Sin embargo, no hay enemigo pequeño.
El artículo titulado Exclusive: U. S. eyes attack-drone threat from Cuba, escrito por Marc Caputo para Axios, se indica lo siguiente:
“El objetivo de Axios, y el de la fuente de la administración estadounidense que le filtró la exclusiva a Caputo, es muy claro. Pintar a Cuba como el agresor para proporcionar una apariencia de justificación a un ataque imperialista.
Esta táctica es tan antigua como la propia guerra, y Estados Unidos se ha vuelto muy hábil en ellas a lo largo de décadas. Desde el hundimiento del Maine, que se utilizó para azuzar a la opinión pública en la guerra con España por Cuba a finales del Siglo XIX, pasando por el hábil uso del ataque a Pearl Harbor para inclinar la opinión pública a favor de la entrada de EE.UU en la Segunda Guerra Mundial, la fabricación de incidente en el Gofo de Tonkin para justificar una declaración de guerra contra Vietnam en la década de 1960, las inexistentes armas de destrucción masiva utilizadas como pretexto para lanzar la invasión a Iraq en 2003, hasta la acusación de que Nicolás Maduro era el jefe inexistentes del Cartel de los Soles con el fin de legitimar su secuestro el 3 de enero.”
Los puertorriqueños no podemos estar ajenos a estas amenazas a un país con el cual compartimos un espacio geográfico, cultural e histórico. Ambos países sobrevivimos siglos de dominación española compartiendo generosamente la sangre de nuestros patriotas a lo largo de las luchas de independencia del Siglo XIX. La solidaridad de la Revolución Cubana con el derecho del pueblo puertorriqueño a su libre determinación e independencia nunca ha estado en entredicho. Por ello, en este momento crucial para el pueblo cubano, nuestra solidaridad y agradecimiento a la Revolución debe estar manifiesto.
A pesar de que el pueblo cubano se libró del yugo estadounidense, primero con su independencia mediatizada y luego con su Revolución política y socialmente emancipadora, nosotros aún permanecemos sujetos a la condición colonial. Sin embargo, nada ha impedido que importantes sectores de nuestro pueblo hayan sido solidarios con el pueblo cubano; como nada ha impedido el histórico compromiso de Cuba con el pueblo puertorriqueño, expresado desde las bases fundacionales escritas por el Apóstol de la independencia cubana, José Martí, de auxiliar la independencia de Puerto Rico.
Cuba es hoy, como será siempre, nuestra hermana mayor antillana en el conjunto de los pueblos caribeños.
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