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La Orden Ejecutiva de 29 de enero de Donald Trump contra Cuba: Una nueva escalada en la agresión imperialista

 

 

 

4 de febrero de 2026

El pasado 29 de enero de 2026 Donald Trump aprobó una Orden Ejecutiva titulada “Abordaje de las Amenazas del Gobierno de Cuba a los Estados Unidos”. En ella invoca la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (50 USC 1701 y ss.); la Ley de Emergencias Nacionales (50 USC 1601 y ss.) y la Sección 301 del Título 3, USC). Allí indica que, como presidente, tiene “el deber imperativo de proteger la seguridad nacional y la política exterior” de su país.

Sin entrar a especificar mayores detalles, señala que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, que proviene total o sustancialmente de fuera de Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de este país.” Señala que Cuba se ha alineado o brinda apoyo a “numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos a Estados Unidos”, incluyendo el Gobierno de la Federación de Rusia, la República Popular China, el Gobierno de Irán, y las organizaciones islámicas Hamás y Hezbolá. A manera de ejemplos de las acciones de tales países y organizaciones, menciona el establecimiento de “sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de Estados Unidos”; y albergar la “mayor instalación de inteligencia y señales de Rusia en el extranjero, que intenta robar información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos.”

 

 

De acuerdo con un parte de prensa de Casa Blanca, la Orden Ejecutiva declara una emergencia nacional, estableciendo un proceso para imponer sanciones económicas a países que directa o indirectamente vendan o suministren a Cuba petróleo y/o productos derivados del petróleo. La Orden deja abierto el camino a mayores modificaciones si los países afectados por la Orden “emprenden pasos significativos para abordar la amenaza o alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.”

La Orden Ejecutiva llama a que se le requiera a Cuba “rendir cuentas por su apoyo a actores hostiles, terrorismo e inestabilidad.” Se trata de la elaboración de un falso discurso dirigido a sentar las bases para una futura o próxima agresión a Cuba, posiblemente en una dimensión mayor que la llevada a cabo contra Venezuela en el mes de enero de 2026.

De acuerdo con el documento, en puro lenguaje de la Guerra Fría, Trump acusa al gobierno cubano de ser un régimen comunista que apoya el terrorismo y promueve la desestabilización de la región; señala que tortura los oponentes políticos; no permite la libertad de palabra, asociación y prensa; es corrupto y viola los derechos humanos de la población. Le acusa, además, en clara inconsistencia, de promover sus ideas comunistas en el Hemisferio Occidental, amenazando así la política exterior de Estados Unidos.

Trump indica en el documento que las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba tienen como fin hacer daño a Estados Unidos, apoyar a países hostiles a Estados Unidos y estimular actores que pretenden ocasionar daños a Estados Unidos. En consideración a lo antes indicado, indica que Cuba constituye una inusual y extraordinaria amenaza para su país, por lo que es necesario declarar una emergencia nacional.

La Orden Ejecutiva, efectiva a las 12:01 a.m. del 30 de enero de 2026, impone sanciones tarifarias a las importaciones provenientes de países que directa o indirectamente vendan petróleo o sus derivados a Cuba; delega en los secretarios de Comercio y Estado la elaboración de aquellas normas, reglas y reglamentos que permitan la implantación de la Orden Ejecutiva, reservándose el presidente la facultad para ampliar su contenido y alcance; así como el monitoreo e implantación de la política establecida mediante dicha Orden Ejecutiva a las instancias antes mencionadas.

De acuerdo con la página electrónica de la BBC, en escrito de 31 de enero de 2026, ya desde el 2017, durante su primer mandato, Trump había revertido la llamada “política de apertura” de Barack Obama con Cuba al reestablecer relaciones. En el caso de Venezuela, que era el principal suplidor de petróleo a Cuba, a las reducciones habidas en los pasados años en el envío de petróleo a la Isla, se suma ahora, a partir de los sucesos del 3 de enero, la interrupción total del flujo de petróleo venezolano a Cuba.

En el caso de México, otro país en la región del Caribe que enviaba petróleo a Cuba, cuya cantidad se contaba para 2025 en 12 mil barriles diarios, dichas remesas de petróleo podrían verse seriamente afectadas bajo esta Orden Ejecutiva. Para la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum el envío de petróleo mexicano a Cuba tiene una motivación humanitaria. Los envíos de petróleo mexicano a Cuba representan menos de 1% de lo que produce su país.

De acuerdo con la empresa belga Kpler, en datos que aparecen en el diario Financial Times, en el primer mes del año en curso, Cuba había recibido sólo un envío proveniente de México por la cantidad de 84 mil barriles, lo que representa apenas 3 mil barriles diarios.

Detrás de la Orden Ejecutiva de Trump, independientemente Marco Rubio indique que Estados Unidos no se propone con ella forzar un llamado “cambio de régimen” en Cuba”, se encuentra la realidad expresada de que celebraría si este cambio se produce. A tales efectos Marco Rubio ha declarado lo siguiente: “nos encantaría ver un cambio de régimen, pero eso no significa que vayamos a provocarlo”. Pura hipocresía.

Cuba necesita diariamente alrededor de 110 mil barriles de petróleo y produce sólo 40 mil barriles diarios. Señala el artículo que el país cuenta con reservas sólo para entre 15-20 días. De acuerdo con Bruno Rodríguez, Canciller de Cuba, los argumentos de Donald Trump se basan en puras mentiras, chantaje y coerción.

El presidente cubano indicó, de acuerdo con lo reseñado por la página electrónica CiberCuba en ocasión del Pleno Extraordinario del Comité Provincial del Partido Comunista en La Habana, lo siguiente:

“Trump ha tenido que reconocer que ya no queda más de qué privar al pueblo cubano, y ahora quieren privarnos del combustible, algo necesario para que cualquier país pueda desarrollar su economía y su vida”.

“Hay que ver con qué maldad y perversidad están planteando esa política” indicó el presidente cubano…” a la vez que acusó al presidente estadounidense y a su secretario de Estado, Marco Rubio, de impulsar una estrategia “de presión total y chantaje económico”.

Ciertamente la respuesta del gobierno cubano a través de su presidente, Miguel Díaz Canel, ha sido consistente con lo que ha sido la defensa por más de seis décadas de la Revolución Cubana, al señalar:

“Nuestra premisa seguirá siendo prepararnos para avanzar incluso cuando se agudicen las agresiones y las restricciones. Nunca la rendición será la opción”.

Mientras la presidenta mexicana ha indicado que, independientemente las intenciones de Estados Unidos hacia Cuba, México continuará siendo solidario y defenderá el derecho de Cuba a recibir ayuda humanitaria y el de México a proveerla; el canciller ruso, Serguéi Lavrov, realizó este lunes 2 de febrero una llamada telefónica a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, para reafirmar el respaldo absoluto de su país a Cuba, frente a las nuevas agresiones de Washington. De hecho, el gobierno ruso ha indicado claramente su intención de continuar proveyendo petróleo a Cuba. Igualmente, por vía aérea, Cuba ha estado recibiendo ayudas de parte de la Federación de Rusia.

En su comunicación el canciller ruso enfatizó que las medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos amenazan con empeorar la situación humanitaria del pueblo cubano. Por tal razón expresó la disposición firme de la Federación de Rusia de seguir brindando el apoyo político y material necesario para contrarrestar el asedio. Durante el intercambio, ambos diplomáticos abordaron los temas prioritarios de la agenda bilateral y coordinaron el calendario de los próximos contactos de alto nivel entre ambas naciones.

Recientemente se dio a conocer que la República Popular China donó a Cuba $80 millones y 60 mil toneladas de arroz.

Donald Trump ha indicado que se han iniciado contactos con las autoridades cubanas. El gobierno de Cuba, por su parte, siempre ha indicado la disposición de discutir con Estados Unidos lo relacionado con las relaciones entre ambos países. Tal disposición, sin embargo, ha sido siempre a partir de la premisa que tales relaciones deben tener como punto de partida el respeto a la soberanía e independencia cubana.

El vicecanciller cubano, Carlos Fernández Cossio, indicó recientemente lo siguiente:

“Todavía no estamos hablando específicamente de negociación… Si podemos dialogar, tal vez eso pueda conducir a una negociación”.

El gobierno cubano ha negado, además, la existencia de bases militares o de inteligencia extranjeras en su territorio, como también que haya llevado a cabo un acto hostil contra Estados Unidos, señalando que no permitirá que su territorio se utilice contra otra nación.

Hay que observar día a día el desarrollo de la situación entre ambos países, recordando aquello que advirtiera hace década el Ché, que del imperialismo no se puede confiar “ni un tantico así”.

A fin de cuentas, como nos dijera desde la distancia el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, “quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos”.

 


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