5 de mayo de mayo de 2026
El 14 de mayo de 1948 fue declarada la independencia de Israel. En ese mismo año, marca el inicio del “nakba”, nombre dado al proceso en virtud del cual en los años siguientes cerca de 711 mil palestinos fueron forzados durante la guerra árabe-israelí a abandonar sus lugares de residencia y huir de sus tierras por parte de milicias armadas judías, y luego, por el ejército de Israel. De acuerdo con la publicación titulada United Nations, The question of Palestine, “nakba” significa en español, “catástrofe”.
Hoy sus descendientes suman más de 4 millones de palestinos refugiados en países cercanos como el Reino de Jordania, Líbano, la República Árabe Siria, Cisjordania, Arabia Saudita, Egipto, Kuwait y otros países del Golfo Pérsico. Cerca de 1.1 millones de éstos vivían apiñados previo a octubre de 2023 en la Franja de Gaza. Se estima que a nivel global viven entre 7.8 millones y 9.4 millones de palestinos.
Para comprender la situación actual del pueblo palestino en lo que es su tierra ocupada por Israel, es necesario, sin embargo, remontarnos al proceso histórico iniciado en el siglo XIX. Ya desde 1882 se había desarrollado un movimiento a escala mundial para establecer un Estado judío en el territorio de Palestina. Para entonces, vivían en el territorio apenas 20 mil personas de origen árabe, que profesaban la fe religiosa judía. Para el año 1917 el 90% de la población residente en el territorio palestino eran árabes que profesaban la fe musulmana. Para entonces el número de habitantes en el territorio palestino que profesaba la fe judía ascendía a aproximadamente 56 mil personas, la mayoría de ellos inmigrantes, es decir, no nacidos en suelo palestino. En lo que respecta a la propiedad de la tierra, el 97.5% correspondía a la población palestina que profesaba la fe musulmana y el 2.5% la que profesaba la fe judía.
Tras los acuerdos que dieron fin a la Primera Guerra Mundial que finaliza en 1918, el Reino Unido de la Gran Bretaña ocupó el territorio palestino que estaba previo a la guerra bajo el control del Imperio Turco-Otomano.
Para 1925, el número de habitantes residentes que profesaban la fe judía en el territorio palestino ascendía a 122 mil. Para 1932 había ascendido a 355 mil.
A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y tras el asesinato de más de 6 millones de judíos en Europa y en la Unión Soviética, el reclamo para la formación de un Estado judío toma mayor fuerza en la comunidad internacional, particularmente en la recién fundada Organización de las Naciones Unidas. El proceso de recibir inmigrantes que habían huido de los horrores del nazismo provocó que decenas de millares de residentes en Europa, la Unión Soviética y otras regiones emigrara a Palestina procurando establecer allí su lugar permanente de residencia, aspirando a su vez, a constituir allí, en Palestina, un Estado judío.
Mediante la Resolución 181 (II), aprobada el 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas se expresó en torno al “Futuro Gobierno de Palestina”. Entonces se discutía la partición del territorio de Palestina para crear allí dos Estados políticos: Israel y Palestina. Para viabilizar el proceso de partición, con antelación a esa fecha, la ONU había creado el “Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina” (CENUP), compuesto por ocho países, excluyendo las grandes potencias que resultaron victoriosas en la Segunda Guerra Mundial. Eran momentos en que las Naciones Unidas estaba conformada por apenas 57 países, a diferencia del presente, que la conforma 193 países. La recomendación del Comité Especial en torno a la partición del territorio palestino fue ratificada por la Asamblea General por 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones.
La Resolución aprobada, sin embargo, no dispuso propiamente la manera en que se llevaría a cabo la partición. No obstante, sí requirió que se investigaran “todas las cuestiones y asuntos pertinentes al problema de Palestina” y requirió, además, la formulación de “propuestas para la solución del problema”. Cónsono con ello, el Comité Especial elaboró el denominado “Plan de Partición con Unión Económica” sobre el territorio. Además, recomendó al Reino Unido de la Gran Bretaña que actuara como “Potencia Mandataria de Palestina”, y encomendó al resto de la comunidad internacional “la aprobación y aplicación respecto del futuro gobierno de Palestina”.
El Plan se dividía en cuatro temas, a saber: (a) Constitución y Gobierno futuro de Palestina, el cual estipulaba la terminación del mandato del Reino Unido de la Gran Bretaña sobre el territorio; la partición de éste mediante la creación de un Estado Árabe, un Estado Judío, el Régimen Internacional de Administración de la ciudad de Jerusalén y la independencia de cada Estado; (b) Fronteras del Estado Árabe, fronteras del Estado Judío y la división territorial de la ciudad de Jerusalén; (c) El Régimen de Administración para la ciudad de Jerusalén; y (d) Un “Apartado Final”, titulado “Capitulaciones”, relacionado con los privilegios e inmunidades previamente concedidos a los extranjeros residentes en el territorio.
Los judíos residentes en Palestina, que para entonces eran alrededor de 758,700 personas recibieron el Plan con alguna alegría, ya que reconocía la creación de un Estado nacional judío; no obstante, les creaba ciertas reservas el hecho de que territorialmente el Estado judío sería en un territorio discontinuo entre sí, fracturado territorialmente en tres regiones separadas. Por su parte, los árabes musulmanes palestinos manifestaron su inconformidad con la propuesta de partición dado que suponía la violación de los derechos de la población árabe en Palestina, que en ese entonces sumaba el 67% de los residentes en el territorio, mientras que el acuerdo, del cual los palestinos propiamente no tuvieron participación, concedía al Estado judío el 54% del territorio. de Palestina.
Esta decisión de crear bajo tales condiciones un Estado judío dio lugar en 1948 a la primera guerra árabe-israelí.
Entre 1948 y 1956 llegaron al territorio de Israel aproximadamente 856 mil judíos; mientras entre 1956 y 1975 llegaron 735 mil judíos adicionales. Este proceso de llegada de población de otros países con la profesión de fe religiosa judía no ha cesado hasta el presente.
El Reino Unido de la Gran Bretaña se negó a continuar su mandato en Palestina. Antes de concluir el período de transición que se había fijado para su salida, el 15 de mayo los británicos decidieron abandonar el territorio. El día anterior, la población judía en Palestina había proclamado la independencia del nuevo Estado de Israel. Al año siguiente, mediante la Resolución Número 273 (III), se aceptó a Israel como nuevo integrante de la Organización de las Naciones Unidas. Nada, sin embargo, se dispuso en aquel momento sobre la demarcación del Estado musulmán palestino.
La fecha del inicio del “nakba”, entre 1947 y 1949, marca el inicio del despojo de las tierras de la población palestina, la destrucción de más de sus 530 poblaciones, la muerte de alrededor de 15 mil palestinos y el desplazamiento forzoso de sus tierras de más de 750 mil habitantes.
El gobierno de Israel se niega a que los palestinos refugiados o desplazados a partir de entonces y sus descendientes regresen a sus hogares en los territorios ocupados o dentro de sus fronteras originales. Alegan que fueron sus vecinos países árabes los responsables de la guerra que entre 1946 y 1948 culminó con la expulsión de los palestinos de sus tierras. Israel teme que si se les permitiera regresar, se alteraría el balance de población de Israel ya que el país pasaría a ser mayormente musulmán y no judío como es actualmente.
Para efectos de distinción, los palestinos “refugiados” son aquellos que fueron forzados en aquel momento histórico a emigrar a otros países así como sus descendientes. Muchos de ellos, sin contar los desplazados y refugiados luego de la invasión israelí contra Gaza en octubre de 2023, residían en y aún viven en los llamados campamentos palestinos en países limítrofes. Por su parte, los “desplazados” en aquel momento son aquellos que fueron obligados a abandonar sus hogares y se trasladaron dentro del territorio palestino a lugares como Cisjordania y la Franja de Gaza. Actualmente se estima en 6.4 millones de personas el número de palestinos refugiados en distintos países.
Luego de la experiencia del “nakba”, se han seguido produciendo conflictos bélicos, algunos de mayor dimensión que el inicial en 1948, que han involucrado otros países árabes en la región. Por ejemplo, en 1956 Israel, con la ayuda de Francia y el Reino Unido de la Gran Bretaña, atacó instalaciones de Egipto en la Península del Sinaí. Eran tiempos en que Egipto había decidido nacionalizar el Canal de Suez, a lo que Francia y el Reino Unido se oponían. El resultado del conflicto fue que Israel aseguró para sí el control de la Franja de Gaza.
En 1967 surgió un nuevo conflicto armado conocido como la “Guerra de los Seis Días”. Mediante ésta Israel tomó el control de la mayor parte de la Península del Sinaí perteneciente a Egipto, las Alturas del Golán perteneciente a Siria y la Margen Occidental del Río Jordán perteneciente al Reino de Jordania, hoy conocida como Cisjordania. En 1973 se produjo otra guerra en la cual Israel, una vez más, amplió y aseguró sus fronteras de 1967.
Con posterioridad a esta fecha, Israel no sólo ha ido poblando con nuevos asentamientos de colonos judíos la región de Cisjordania, sino también, agrediendo continuamente con aviación, unidades blindadas y marítimas la Franja de Gaza. Entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, en sus operaciones contra la Franja de Gaza, Israel ha llevado a cabo el genocidio contra la población palestina allí residente. Entre dicha fecha y diciembre de 2025, la cifra de muertos excede la suma de 72,300 mil palestinos y más de 172 mil heridos, entre ellos 22 mil mujeres y 16 mil niños.
A través de los años se han desarrollado distintas iniciativas dirigidas a procurar una solución al conflicto entre Israel y Palestina. Ejemplos de ello ha sido la Conferencia de Paz sobre Oriente Medio celebrada en Madrid entre el 30 de octubre y 3 de noviembre de 1991; la “Conferencia de Oslo” de 1993; los “Acuerdos de Washington” en 1993 y 1994; los “Acuerdos de Wye Plantation” en Estados Unidos el 23 de octubre de 1998; los “Acuerdos entre Yasser Arafat y el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu en Sharm el Sheif” de 4 de septiembre de 1999; la “Conversaciones en Camp David” de 25 de julio de 2000; las “Conversaciones en el balneario egipcio de Taba” durante los días 21 y 27 de enero de 2001; la “Cumbre de Annapolis” de 2007; y las “conversaciones promovidas por el presidente Barak Obama” en septiembre de 2010.
En el territorio palestino coexisten dos autoridades de gobierno. En Cisjordania hay un gobierno administrativo dirigido por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), mientras en la Franja de Gaza el control político aún lo asume la organización HAMAS. Esta última no reconoce formalmente al Estado de Israel; mientras sobre la base de acuerdos negociados, la ANP sí reconoce al Estado de Israel.
La Franja de Gaza ocupa una porción de terreno de 367 Kms.2 en la Península del Sinaí. Colinda al oeste con el Mar Mediterráneo. Actualmente, luego de las operaciones militares de Israel a partir de octubre de 2023, allí viven apiñados en carpas o ruinas de edificaciones destruidas por Israel, más de 1 millón de palestinos. En Gaza, Israel ha destruido básicamente toda la infraestructura previamente existente al mes de octubre de 2023, incluyendo universidades, hospitales, mezquitas, escuelas, comercios, plantas de electricidad, plantas para la potabilización del agua, sistemas de alcantarillados, carreteras, puentes, etc.
La política de Israel en anexar territorios palestinos tampoco ha cesado. En años más recientes, el parlamento israelí con la bendición de los Estados Unidos oficialmente ha anexado las Alturas del Golán arrebatadas a Siria en la Guerra de 1967; ampliado su ocupación en Siria más allá de los territorios ocupados; y el trasladado su capital de Tel Aviv a Jerusalén, anexando también la ciudad que se supone bajo los acuerdos de partición quedara compartida tanto por Israel como por Palestina bajo un régimen internacional.
Hoy, además, Israel lleva a cabo una ofensiva militar en la región sur de Líbano destruyendo cientos de poblados y parte de la infraestructura en dicha zona siguiendo el mismo patrón de tierra arrasada llevada a cabo contra la Franja de Gaza. Desde años, Israel también ha llevado a cabo una guerra irregular contra la República Islámica de Irán, donde destaca el asesinato de dirigentes políticos, científicos e intelectuales, así como la destrucción de instalaciones civiles y militares
Las iniciativas de las cuales participó en pasados años Estados Unidos, particularmente algunas de apertura limitada por parte de administraciones demócratas, han chocado con las políticas de la Administración Trump, tanto durante su primer cuatrienio como en el presente. Bajo Trump se ha estimulado las políticas del Estado israelí de nuevos asentamientos de colonos en Cisjordania, la anexión de las Alturas del Golán arrebatada a Siria, sino el traslado de la capital de Israel a Jerusalén, acto este repudiado por la inmensa mayoría de la comunidad internacional.
Se cuentan por decenas las resoluciones presentadas ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas demandando el reconocimiento del derecho del pueblo palestino a su libre determinación e independencia, así como el reconocimiento de su soberanía nacional y el fin de la ocupación israelí de su territorio. Todas estas resoluciones han sido vetadas por los Estados Unidos. Cerca de 128 países se han expresado en favor de que Palestina sea reconocida como un estado nacional con derecho a un espacio propio en el seno de la ONU.
Los principales escollos para que Palestina sea reconocida como un Estado independiente surgen de temas como los siguientes: (a) el regreso de los palestinos refugiados y su descendencia a los territorios de origen de donde fueron expulsados; (b) el control de Jerusalén por parte de Israel y el regreso a su estatus internacional considerado en los Acuerdos de Partición; (c) la devolución de los territorios ocupados en la Guerra de 1967 y subsiguientes anexiones de territorios vecinos : (d) la seguridad de la frontera entre ambos Estados (Palestina e Israel); (e) el derecho de Palestina a configurar sus propias fuerzas armadas; (f) los derechos de los palestinos residentes en Israel; (g) los asentamientos de colonos israelíes en territorio palestino; (h) el uso de la tierra y los recursos naturales de la región, particularmente el agua; (i) el muro divisorio edificado por Israel segregando la familias palestinas; y ahora, con mayor exigencia, el cese del genocidio palestino por parte de Israel.
La palabra “nakba’ ha sido prohibida en los textos escolares por el Ministerio de Educación de Israel desde el año 2009. También se ha prohibido llevar a cabo actividades públicas en las cuales se conmemore el evento. “Nakba”, sin embargo, para el pueblo palestino forma parte de su memoria histórica. Cada año decenas de miles de palestinos se lanzan a las calles manifestándose contra la ocupación israelí de sus tierras. Como es común, el gobierno de Israel reprime la celebración. Para el pueblo palestino, la lucha sigue.
A 78 años de la “nakba”, nuestra solidaridad con el pueblo palestino.
Columnas
- Puerto Rico en los planes de expansión de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe
- Elecciones presidenciales de 31 de mayo en Colombia
- El debate sobre el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y el derecho de Cuba a defender su espacio aéreo
- Amenazas de la Administración de Donald Trump contra el pueblo cubano
- A 128 años del ataque de la Escuadra del Almirante Sampson a Puerto Rico y la Guerra Hispano-cubana-estadounidense de 1898




