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Acuerdo negociado entre el Reino de Dinamarca y Estados Unidos en torno a Groenlandia

 

 

Alejandro Torres Rivera
24 de septiembre de 2026

El pasado 14 de septiembre la Casa Blanca emitió desde su página electrónica, bajo el sugestivo título “A Dream Come True: President Trump Secures Permanent U. S. Control Over Greenland..”, la noticia de un Acuerdo alcanzado entre el Reino de Dinamarca y su gobierno en torno al control permanente por Estados Unidos de la seguridad de Groenlandia. Este Acuerdo estuvo precedido de las declaraciones escritas emitidas a finales del pasado año y comienzos del presente por parte de Donald Trump en su Estrategia Nacional de Seguridad. En ella reclama la anexión de esta inmensa isla perteneciente al Reino de Dinamarca.

El parte de prensa emitido por Casa Blanca cataloga el Acuerdo como “histórico”. Señala que le concede a Estados Unidos “el control permanente de la seguridad y otras necesidades en Groenlandia, sin costo alguno para el pueblo americano.” Se trata, indica, de un Acuerdo sin plazo limitado (“Infinite Life”) que le asegura a Estados Unidos que ningún adversario podrá establecer una base, presencia militar o inversiones sensitivas sin la aprobación expresa de Estados Unidos. A partir del Acuerdo, dicho país podrá desarrollar una amplia presencia militar en Groenlandia y promover el desarrollo de la población en esta isla.



El Acuerdo permite a Estados Unido reforzar su seguridad en la región en el Ártico y el Atlántico del Norte. El Acuerdo beneficia, además, a los países que conforman la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Se indica que el Acuerdo alcanzado es una ampliación de lo que ha sido en el pasado los pactos de libre asociación (COFA) negociados por Estados Unidos con Islas Marshall, Micronesia y Palau, donde Estados Unidos “conserva el control de su seguridad”. En el caso de Groenlandia, sin embargo, Estados Unidos extiende su control a sus recursos naturales. Este modelo, indican algunos observadores, se podría estar replicando en otros países. Se indica también que mediante el Acuerdo, Estados Unidos implanta la llamada “Estrategia de la Negación” expuesta por  su Subsecretario de Guerra para Políticas, Elbridge Colby, consistente en “negar a China el acceso a los mercados y recursos necesarios para impulsar su ascenso como superpotencia.

Groenlandia es una isla situada en el continente de América del Norte, localizada entre los océanos Atlántico del Norte y Ártico. Cuenta con una superficie de 2,166,086 Kilómetros cuadrados,  equivalentes a casi 238 veces el tamaño de Puerto Rico. La isla cuenta con una extensión territorial equivalente a la suma de la extensión territorial de Francia, Alemania, España, Reino Unido, Italia, Grecia, Suiza y Bélgica de manera conjunta. 

Su nombre proviene de “Greenland” (Tierra Verde), aunque el  81%  de la superficie del país se encuentra cubierto de hielo. Su capital, Nuuk, cuenta con una población aproximada en 2024 de 56,836 habitantes, de los cuales  el 90% son descendientes de los pueblos inuit. Ocupa en pobla

Históricamente hablando, Groenlandia ha permanecido en lo geográfico, cultural y político, más vinculada a Europa que a Estados Unidos o Canadá, país con el que mantiene frontera en la Isla Hans localizada apenas a 1.2 kilómetros de distancia. El país europeo más cercano a Groenlandia es Islandia, que queda a 320 kilómetros de distancia. Groenlandia cuenta con el 7% de todas las reservas de agua dulce del planeta. La agricultura, sin embargo, sólo es posible en un1% del total de su superficie

Si bien algunos la describen como la isla más grande del mundo, en efecto no lo es. Siendo  la definición de “isla” una porción de territorio rodeada de agua por todas partes, el título de isla más grande del mundo le corresponde a Australia, lo único que por razón de su inmensa extensión territorial, le llamamos “continente”. Australia cuenta con 7,741,220 Kilómetros cuadrados, es decir, es tres veces y media más grande que Groenlandia. Esta última ocupa el puesto número 12 en extensión territorial a escala global.

El idioma hablado en Groenlandia es el groenlandés. Se trata de una nación fundada como colonia en 1950, pasando a ser un condado en 1953. A partir de 1 de mayo de 1979 Groenlandia es una región autónoma. Cuenta con un autogobierno autónomo desde el 21 de junio de 2009 vinculado a Dinamarca.

Si bien hace 3 mil años la región fue habitada por pueblos amerindios, en el año 986 de nuestra Era, fue colonizada por habitantes provenientes de Islandia. Más adelante en el año 1261 pasó a ser ocupada hasta el Siglo XV por Noruega. Luego en el Siglo XVIII Groenlandia pasó a depender de Dinamarca, luego del Reino de Dinamarca y Noruega,  y finalmente, luego en 1953, de Dinamarca. Al presente dicho país ejerce competencias en asuntos exteriores, seguridad y política financiera.

A pesar de su relación con Dinamarca, Estados Unidos cuenta  en Groenlandia desde el final de la Segunda Guerra Mundial con una instalación militar, la base de Pituffik. Esta base, que durante la Guerra Fría llegó a albergar 10 mil efectivos, a comienzos del presente año apenas contaba con algunos 200 militares. Bajo los anteriores acuerdos  ya Estados Unidos tenía la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia. 

Es importante consignar que tanto Estados Unidos como el Reino de Dinamarca son estados que pertenecen a la OTAN, por lo que la posición de Trump de anexar la isla, incluso mediante el despliegue de militares, entra en una línea de colisión con la posición del primer ministro de Dinamarca que señala como inaceptable la presión que sobre su país ejerce Estados Unidos. De hecho, el primer ministro groenlandés también ha manifestado que Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos, ni ser parte de dicho país, ni ser gobernada por Estados Unidos. Esta posición de Dinamarca y de Groenlandia fue entonces respaldada por otros países europeos y Canadá, también miembros de la OTAN.  Estos países han invocado la Carta de las Naciones Unidas para indicar que, “sólo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones.” La Carta alude a los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de fronteras.

Durante su primer mandato, Trump había ofrecido comprar Groenlandia. Durante el pasado año aumentó su voracidad por el país aludiendo la seguridad nacional de Estados Unidos, cuando realmente,  lo que pretende es apropiarse, entre otros, de los recursos naturales del territorio tales como el petróleo, gas natural, tierras raras, uranio, hierro, etc. y claro está, limitar el acceso a los mismos a otras potencias adversarias bajo su Doctrina de Seguridad, como son la Federación de Rusia y la República Popular China. Así lo expresa un artículo publicado por CNN el 12 de enero de 2026, donde señala que la Administración de Trump ve en el control de Groenlandia un mecanismo para “aflojar el control de China sobre los metales de tierras raras, que son críticos para todo, desde aviones de combate y láseres hasta vehículos eléctricos y escáneres de resonancia magnética.”

Dentro de la arrogancia y soberbia de Trump, llego a señalar que era “inaceptable” que Groenlandia permaneciera bajo el control danés. A tales efectos declaró lo siguiente:

“Vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no. Si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas.”

Las declaraciones de Trump desataron en aquel momento el rechazo de la población de Groenlandia y de países de la OTAN llegando algunos países de la alianza europea, como fueron los casos de Países Bajos, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Noruega, Suecia y Francia, a desplegar tropas en el territorio. Trump llegó a imponer aranceles del 10% sobre estos países aunque más tarde retiró la medida.

Úrsula Von der Leyen, anterior Ministra de Defensa de Alemania y presidenta de la Comisión Europea desde 2019, ante tales amenazas indicó que no descartaba invocar el Artículo 42.7 de los Tratados de la Unión Europea en materia de defensa en caso de que Trump pretendiera tomar por la fuerza a Groenlandia. 

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen expresó que el actual Acuerdo reconoce los intereses de Groenlandia y su lugar en la cooperación internacional. Por su parte la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, se expresó en torno al Acuerdo señalando: “Me alegra que haya perspectivas de un buen acuerdo para Groenlandia, el Reino de Dinamarca, EE UU”, y la alianza occidental de la OTAN. El Acuerdo reconoce, además, la soberanía e integridad danesa sobre Groenlandia y el derecho del pueblo groenlandés a la libre determinación.

Sobre lo anterior hay que estar pendiente a cómo se manipula por parte de Estados Unidos este concepto de “libre determinación”. La experiencia en el caso de Hawái en lo que fue su proceso de su anexión como estado de la Unión, estuvo marcado por el traslado de población estadounidense a dicha islas. Estos emigrantes desde Estados Unidos continentales, sumado a la presencia de militares residentes en ellas que al momento de la consulta en torno a la anexión formal del territorio votaron en favor del ingreso como estado de dicha Unión, podría repetirse en Groenlandia. Tomando en consideración la poca población del territorio, el traslado de población a Groenlandia y su reclamo de integración a Estados Unidos podría ser la excusa para dicho país justificar la anexión del territorio.

De acuerdo con la publicación electrónica del periódico español  El País de  fecha 19 de septiembre de 2026, hay otras voces que no están tan optimistas con el Acuerdo. A tales efectos indica el medio:

“Ese insólito consenso en un asunto tan espinoso suscita dudas entre algunos expertos. Ask Rostrup, analista político de la cadena danesa TV2, vaticina que en los próximos días ‘habrá muchos nervios’ en Copenhague y Nuuk, la capital groenlandesa. En su opinión, hay que tener en cuenta que Trump llegó a amenazar con tomar el control de la isla danesa por la fuerza y, por lo tanto, no se pueden lanzar las campanas al vuelo hasta que el acuerdo esté firmado y queden despejadas todas las incógnitas.”

Señala la publicación, citando a Mads Korsager, corresponsal de Defensa de DR, la televisión pública, que “parece evidente que Estados Unidos reforzará su presencia militar en Groenlandia, pero aún no tenemos ni idea de dónde ni cómo”. Se menciona por otras fuentes, incluyendo al propio Trump, al menos de inmediato planes para la construcción de dos nuevas super instalaciones militares. 

Si bien el Acuerdo recientemente negociado aún no había sido firmado, se esperaba que próximamente se diera tal formalidad en ocasión de la reunión de la Asamblea General de la ONU, ahora en el mes de septiembre.  Una vez firmado, el acuerdo tendría que pasar por los procedimientos establecidos por el parlamento de Dinamarca y por el parlamento groenlandés para su ratificación. 

Es de notar, sin embargo, que la explicación por parte de Donald Trump sobre el alcance del acuerdo se expresa de manera distinta a como lo han señalado los representantes de Dinamarca y Groenlandia. Para Trump, el Acuerdo le confiere a Estados Unidos el “control permanente” y a perpetuidad de la seguridad de Groenlandia, permitiendo además ampliar la presencia militar de Estados Unidos en dicho territorio. 

Más allá del discurso interpretativo sobre el alcance del Acuerdo, lo cierto es que Groenlandia, una vez ratificado tal Acuerdo, pasaría ser más un protectorado de Estados Unidos que del Reino de Dinamarca.

Este Acuerdo se ha dado sin que haya habido una consulta a la población de Groenlandia. Se estima que al presente, si se diera una consulta a la población, sólo un 6% de los residentes de Groenlandia favorecería la opción de pasar a formar parte de Estados Unidos.

En declaraciones emitidas el domingo 4 de enero, un día después de la operación militar contra Venezuela, Trump insistió en que Groenlandia es "tan estratégica ahora mismo, que está repleta de barcos rusos y chinos. Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional y Dinamarca no va a poder hacerlo". 

En otras declaraciones emitidas el pasado 14 de enero Trump, insistiendo en que Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad nacional, señaló que dicho país era necesario para la llamada “Cúpula Dorada”, en referencia al sistema de defensa anti aérea y anti misiles propuesto por Estados Unidos tomando como experiencia la “Cúpula de Acero” desarrollada por Israel para su país. Ya entonces señalamos que de ser cierta esta alegación por parte de Donald Trump, podíamos anticipar que su administración insistiría en su empeño de apropiarse, “por las buenas o por las malas”, de Groenlandia.

Se ha indicado que el Acuerdo, si bien establecería que Estados Unidos no obtendría la propiedad de esta isla, permitirá el control por parte de dicho país de “posiciones estratégicas, de infraestructura, de rutas comerciales, de recursos y de condiciones que otras potencias pudieran desear compartir”. 

Si bien al presente, con el acuerdo alcanzado, Trump no logra el objetivo inicialmente planteado de anexión formal de jure de la isla, sí ha logrado una anexión de facto. El Acuerdo le proporciona  a su administración elementos estratégicos suficientes para establecer su control sobre dicho territorio, aún si mañana se dispusiera la independencia de Groenlandia del Reino de Dinamarca. Para ello  Trump invocará la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos sobre dicho territorio y la ratificación por parte del parlamento danés y del parlamento groenlandés del Acuerdo.





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