Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH
De acuerdo con una de las leyes de la dialéctica materialista, los grandes cambios cualitativos siempre han estado precedidos de numerosos cambios cuantitativos. Estos cambios cuantitativos en muchas ocasiones se desarrollan de manera casi imperceptibles. De ahí que cuando se produce un cambio cualitativo, en la mayoría de los casos éste nos sorprenda preguntándonos cómo ha sido posible llegar al mismo sin percatarnos de su eventualidad.

Desde tiempo inmemorial, la tortura ha sido un instrumento deshumanizante. La tortura degrada tanto al que como torturador la practica, como al torturado que es víctima de ella. A través de la historia hemos podido constatar su utilización contra el ser humano como método mediante el cual se pretende imponer al contrario los puntos de vista y concepciones de quien en un momento dado ejerce el poder frente a su adversario.
Dentro de nuestra encerrona hacia el resto del mundo, han pasado desapercibidos diferentes sucesos que por su importancia y trascendencia deberían llamarnos la atención. El 24 de octubre el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, efectuó un importante discurso ante la XI Conferencia del Encuentro Internacional de Valdai.
El pasado 13 de octubre se publicó en la página electrónica 



