Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH
Ángel Collado Schwartz, miembro de la Junta de Gobierno de la UPR, fue paradójicamente honesto, en todo el proceso previo, al referirse públicamente a la designación de un presidente de la Universidad de Puerto Rico.
Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH
El 19 de octubre de 1983 me encontraba en La Habana, cumpliendo funciones como Delegado Permanente del Partido Socialista Puertorriqueño. Desde días antes corrían los rumores de que algo grave estaba sucediendo en la isla de Granada. La isla caribeña era desde 1979, escenario de un proceso revolucionario impactante. Enorme simpatía y respeto había generado su Primer Ministro Maurice Bishop.
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Los deambulantes constituyen una vergüenza. Pero no para ellos mismos, sino para todos nosotros, tan sensibles y cristianos que decimos ser. Hemos llegado a acostumbrarnos a ellos, haciendo gala de un cinismo y una indiferencia imperdonables. Para colmo, los hemos convertido en excusa para exaltar falsas filantropías y humanismos hipócritas. Para ofrecer nuestro rostro más pusilánime.
Contrario a lo que algunos insisten en decir, lo que Puerto Rico necesita para enfrentar la violencia generalizada que sufre nuestro Pueblo no es otro plan anticrimen preparado por el Superintendente de la Policía.
Cuando los independentistas puertorriqueños le explicamos a nuestros compañeros latinoamericanos y caribeños que Estados Unidos mantiene el control de nuestras vidas como pueblo, nos referimos al control sobre todo.



