1 de noviembre de 2025
“El valor es lo que permite al hombre pasearse firme y serenamente sobre las sombras de la muerte y cuando el hombre pasa tranquilamente sobre la sombras de la muerte, entonces es que el hombre entra en la inmortalidad.”
Pedro Albizu Campos (1936)
- I. Introducción
Pretender incursionar en el significado histórico de la Insurrección Nacionalista de 1950 y como parte de ésta, los diferentes sucesos dentro de los cuales se desarrolló, nos imponen un gran peso y una mayor responsabilidad. Compartir con ustedes una reflexión en torno los eventos que rodean esta epopeya, exige y demanda la mayor pulcritud en la narración de los sucesos, a la vez que nos reta a un juicio histórico y a una reflexión política que todavía, a la distancia de 75 años desde los sucesos, sigue siendo no solo necesario sino vigente.
Sí, en efecto, la Insurrección Nacionalista iniciada aquel 30 de octubre, precedida por múltiples arrestos y enfrentamientos, no sólo fue un acto de guerra contra el poder interventor de Estados Unidos en Puerto Rico, sino también, el resultado de una multiplicidad de eventos que, como témpano de hielo del cual sólo atinamos a ver una pequeña parte de sus dimensiones reales, flota y se desplaza navegando en nuestra conciencia colectiva como pueblo.




